• Religiosidad y creencias Religiosidad y creencias

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PAISAJE VIVIDO

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Oralidad

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El paisaje de la Serra de Tramuntana contiene un extenso y excepcional patrimonio intangible. A pesar de su inmaterialidad, o precisamente por ella, se trata de un exponente cultural de primer orden, muy relevante y que se identifica con la riqueza cultural de un país.

Se pueden distinguir dentro de este grupo, cuatro aspectos: los topónimos, las leyendas, los cuentos (cuentos) y las glosas (canciones), aunque obviamente hay otros elementos lingüísticos en el territorio, como la terminología propia de la técnica de piedra en seco o las aportaciones lingüísticas relacionadas con las actividades agrícolas, ganaderas, pesqueras, de las tareas del bosque, o de la gastronomía, y que en parte han llegado hasta nuestros días pero en gran medida se encuentran en riesgo de desaparición ya que no han sido suficientemente inventariadas y estudiadas.


La toponimia

El conjunto de los nombres de lugar referidos a un territorio constituye un rico patrimonio que comprende una buena parte de la cultura popular y tradicional, y sobre la que pesa, por su carácter intangible, una complicada la tarea de salvaguarda. En este patrimonio mayoritariamente oral de la toponimia se encuentran representados múltiples aspectos, especialmente el de la geografía, la historia y la lengua autóctona de la isla de Mallorca.


Leyendas

Fruto de su aislamiento y del estilo de vida rural, desde la Edad Media hasta la misma Edad Moderna las montañas fueron objeto de multitud de leyendas. Seguramente algunas de ellas tienen un origen todavía más antiguo y recogen los mitos reconvertidos los primeros pobladores de la isla. Las montañas son, de hecho, un símbolo lleno de pujanza para el hombre de todas las épocas. El Galatzó o el Teix, dos de las montañas más emblemáticas de la isla, son una fuente de innumerables leyendas y cuentos populares, en los que brujas y fantasmas son los principales protagonistas. Algunos pasajes históricos son también fuente de este tipo de tradiciones populares, como por ejemplo el de las ayudas divinas que recibieron los habitantes de Sóller durante el desembarco pirata de 1561, o el de las figuras convertidas en mito de Guillem Cabrit y Guillem Bassa, defensores del reino independiente de Mallorca durante la invasión de Pere IV. Entre las leyendas más populares de esta comarca destacamos dos claramente vinculadas con el territorio y el paisaje: Cabrit i Bassa y El Salt de la Bella Dona.


Rondalles

La Serra de Tramuntana aparece con frecuencia como el escenario de las rondalles (cuentos), relatos o narraciones en prosa, de tradición oral y de carácter anónimo, que cuentan hechos imaginarios desarrollados con unos personajes, un argumento y un espacio determinados. El archiduque Luis Salvador escribió Rondalles de Mallorca (Cuentos de Mallorca, 1895) y también de manera colateral en otras obras que publica sobre las Islas Baleares recopila este rico y extenso patrimonio oral.

Al margen de estas leyendas, hay que recordar un personaje imaginario, na Maria Enganxa, elemento presente en la cultura oral mallorquina desde tiempos inmemoriales y que según la tradición es una mujer vieja que habita en todos los pozos y cisternas, y que con el gancho al que debe su nombre atrapa a los niños que se atreven a acercarse al cuello del pozo. Con esta sabia forma de espantar a los niños, las abuelas protegían a los niños de los peligros que comportaban pozos y cisternas.


Canciones y glosas

En una época en que la cultura escrita estaba reservada a una élite, la oralidad era el eje para el acceso al conocimiento de noticias y datos a recordar.

Entre las manifestaciones folklóricas mallorquinas destacan las glosas, composiciones populares, orales y rimadas, normalmente improvisadas en el mismo momento de la declamación. En la sociedad balear, rural y analfabeta, la figura del glosador llegó a ser bastante popular, y por ello algunos de ellos se profesionalizaron, viajando de pueblo en pueblo, poniendo a prueba sus capacidades ante los retos del público o de otros glosadores, por lo que se llamaban combates de glosas.