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PAISAJE VIVIDO

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Manifestaciones artísticas

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La Serra de Tramuntana ha sido y es modelo y objeto de creaciones de artistas diversos -fundamentalmente pintores y escritores-, desde que la Cartuja acogió entre sus muros, en el invierno de 1838 a 1839, al músico Frederic Chopin y la escritora George Sand. Estos habitaron algunas celdas de la Cartuja de Valldemossa que aún hoy albergan recuerdos de dicha estancia, como el piano que utilizó el compositor, manuscritos y primeras ediciones de la obra de Sand Un hiver à Majorque (Un invierno en Mallorca, 1855), texto polémico porque, aparte de describir la belleza del paisaje de la Serra de Tramuntana, Sand explicaba las incomodidades, disgustos y contrariedades que la pareja sufrió en su convivencia con los habitantes de Valldemossa.

Sin embargo, Sand supo reconocer los valores de este paisaje cultural, llegando a afirmar: "Todo lo que el poeta y el pintor puedan soñar la naturaleza lo ha creado en este lugar". También Chopin dedicó elogios a la costa norte mallorquina, en una carta enviada a Juli Fontana, el 15 de noviembre 1838: "Seguramente iré a vivir a una encantadora cartuja enclavada en el país más bello del mundo, el mar, montañas, palmeras, un cementerio, una iglesia de los tiempos de los cruzados, una mezquita en ruinas, olivos milenarios... Ahora, querido amigo, disfruto un poco más de la vida, estoy muy cerca de lo más bello del mundo, soy un hombre mejor".

Ellos no fueron los primeros visitantes ilustres del monasterio, ya que, entre 1801 y 1802, el insigne escritor y jurista ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos fue confinado como preso político por orden del ministro Godoy antes de ser trasladado el Castillo de Bellver de Palma.

Además, el antiguo palacio medieval del Rey Sancho, anexado con el tiempo a la Cartuja, ha acogido a personajes tan ilustres como Unamuno, Azorín y Rubén Darío.

Entre la extensa obra del Archiduque Luis Salvador se encuentra Somnis d´estiu ran de mar (Sueños de verano junto al mar, 1912), una auténtica obra de prosa poética surgida de la contemplación del paisaje de Miramar y La Foradada.

La Serra de Tramuntana ha acogido a viajeros, artistas y naturalistas europeos y de la península Ibérica, como Isidoro Antillon, George Sand, Frederic Chopin, Joseph Tarongí, Santiago Rusiñol o Jeroni de Berard, entre muchos otros. Todos ellos destacaron las virtudes naturales del paisaje que se encontraron y a veces retrataron una sociedad y un sistema económico anclado en sus antiguas costumbres.

Describieron también los paisajes de la Serra de Tramuntana los escritores Josep Pla (Nota de Mallorca, en el volumen Les Illes, 1921), los poetas de la Renaixença catalana Joaquim Rubió d´Ors y Joan Cortada i Sala (Viatge a Mallorca a l´estiu de 1845) y Julio Cortázar (en el relato El rayo verde). Miguel de Unamuno visitó Mallorca en varias ocasiones y le dedicó tres capítulos (A la calma de Mallorca, En la isla dorada, Los olivos de Valldemossa) de Andanzas y visiones españolas (1922).