• Costumbres y tradiciones Costumbres y tradiciones

    La variedad de municipios que forman la Serra de Tramuntana ha contribuido a la creación de un patrimonio festivo y cultural amplio y variado, tanto en celebraciones de carácter religioso, como pagano o conmemorativo. Además de las fiestas tradicionales, se ha creado una gran oferta de actividades culturales periódicas que se han asentado en el calendario festivo de la zona y que forman parte de la oferta complementaria que sustenta parte del turismo cultural, tanto i [...]

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PAISAJE VIVIDO

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Costumbres y tradiciones

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La variedad de municipios que forman la Serra de Tramuntana ha contribuido a la creación de un patrimonio festivo y cultural amplio y variado, tanto en celebraciones de carácter religioso, como pagano o conmemorativo. Además de las fiestas tradicionales, se ha creado una gran oferta de actividades culturales periódicas que se han asentado en el calendario festivo de la zona y que forman parte de la oferta complementaria que sustenta parte del turismo cultural, tanto isleño como foráneo, de la Serra.


Festividades

Por un lado hay que mencionar las festividades religiosas, ya que con la conquista cristiana de 1229 se implantó el catolicismo como religión oficial, por lo que las celebraciones religiosas se ciñen al calendario festivo católico, destacando las siguientes conmemoraciones:

Navidad:
Todos los pueblos de la Serra de Tramuntana celebran la Navidad. Las calles de las poblaciones se decoran con luces y adornos y, en el aspecto religioso, el 24 de diciembre, prácticamente todas las iglesias de Mallorca celebran las Matines o Misa del gallo, en que se conmemora el nacimiento de Jesús. El canto de la Sibila, de origen muy antiguo, es uno de los momentos más emotivos de esta celebración. Este canto, que profetiza el fin del mundo, es protagonizado generalmente por una joven de voz blanca, vestida con una túnica, un gorro o sombrero, un manto de sedas bordadas y en las manos una gran espada.

Se trata de un canto antiquísimo que sólo se conserva en el Alguer (en la isla de Cerdeña) y en Mallorca, y su representación pertenece a la tradición de dramas litúrgicos medievales navideños, caracterizada por una voz que se alterna con interludios musicales, y que vestida con atributos distintivos (espada, túnica y birrete) anuncia la llegada del Día del Juicio Final.

Del mismo modo destaca, en el santuario religioso de Lluc, la Escolanía de los Blauets, un coro permanente de niños y niñas que cantan la Salve a diario, en público y ante una imagen de la Virgen. En la misa de maitines, un solo blauet interpreta el llamado Canto de la Sibila, convirtiéndose así en una de las interpretaciones más emblemáticas de la isla.

San Antonio Abad:
Se celebra el día 17 de enero de cada año. Se trata de una fiesta muy arraigada en las costumbres populares, cuyo origen se remonta a la antigua sociedad agrícola balear. En aquella época, la gente se encomendaba a San Antonio, patrón de los animales, para obtener protección para los animales útiles en los trabajos del campo. La veneración al santo se ha representado de diferentes maneras con los años, y ha evolucionado hasta convertirse en la fiesta que hoy conocemos, aunque nunca ha perdido su esencia: venerar al santo y pedir protección para los animales.

La población acude a la iglesia con sus animales para que reciban la bendición (beneïdes) del benevolente San Antonio. Destacan las beneïdes de Mancor de la Vall y Alaró.

La noche anterior se celebra la Revetla de Sant Antoni, en la que se encienden grandes hogueras en las principales calles y plazas de los pueblos, mientras la gente baila alrededor.

Semana Santa:
La Semana Santa es una celebración religiosa que conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo pero, además, es una fiesta de carácter popular y las procesiones hunden sus raíces en la época medieval. Las diversas cofradías o germandats de creients salen en procesión por las calles de las diversas localidades de las islas recreando los últimos días de Cristo. Cabe destacar la espectacular procesión de Pollença, denominada El Davallament, que tiene lugar el Viernes Santo.

El Corpus:
El Corpus se celebra 60 días después del domingo de Pascua en casi todas las localidades de Mallorca, pero destaca especialmente Pollença. La fiesta del Corpus en Pollença representa una tradición muy antigua que sólo se conserva en Pollença: el Ball de les àguiles y la danza ritual de "Sant Joan Pelós".

San Juan:
En Mallorca como en otros rincones del Mediterráneo se celebra intensamente el solsticio de verano, mediante una fiesta de bienvenida al verano. La vigilia es tradición encender hogueras (fogueres) al lado del mar. La fiesta debe continuar hasta la salida del sol, "el sol quan balla". Este día es fiesta mayor en Calvià y Deià.

Fiestas de San Pedro y de la Virgen del Carmen:
El 29 de junio es una importante fiesta marinera, no en vano Sant Pere es el patrón de los pescadores. Se celebra por todo lo alto en casi todos los municipios costeros que disponen de una cofradía de pescadores, donde se organizan procesiones marineras. El 16 de julio en las localidades marineras de Mallorca, entre ellas los puertos de Sóller, Pollença y Andratx, se celebra una procesión marinera en la que se canta la Salve Marinera, y participan numerosas embarcaciones locales, engalanadas para la ocasión.

Por otro lado, cabe reseñar varias festividades tradicionales:

Les Valentes dones i Es Firó:
La villa de Sóller celebra en la segunda semana de mayo su fiesta más popular. Se trata de las Ferias y Fiestas de Mayo, celebraciones en las que se recuerda el papel de las Valientes mujeres (valentes dones) durante un asalto de piratas turcos que tuvo lugar el 11 de mayo de 1561.

Moros y Cristianos de Pollença:
El 26 de julio empiezan en Pollença las Fiestas de la Patrona. El acto central de las fiestas es el Simulacro de Moros y Cristianos, para conmemorar la batalla de los pollencins contra 1.500 moros encabezados por el corsario Dragut, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1550. Pollença recibió ese día el ataque corsario más importante que nunca había sufrido. La batalla se ganó gracias a la ayuda de Joan Mas, que salió a la calle Major, alertó del peligro y encabezó el combate heroico contra los adversarios.

La Beata Valldemossa:
Valldemossa, pueblo natal de la Beata Santa Catalina Thomàs, se viste de gala cada 28 de julio para rendir homenaje a su patrona. Para ello, se lleva a cabo la cabalgata del carro triunfal de la Beata, en la que desfilan por las calles del municipio la beata, una niña de 6 años natural de Valldemossa, y toda su corte de ángeles. Además, la acompañan numerosas carrozas engalanadas con cintas de colores y adornos, en las que pasean personas de la localidad vestidas con los trajes tradicionales mallorquines.

Los Cossiers d´Alaró:
Tiene lugar en el marco de las fiestas patronales de Sant Roc (16 de agosto). Es particularmente interesante porque en estas tiene lugar, anualmente, el baile de los Cossiers. Los bailadores suelen ser seis hombres ataviados típicamente, más la Dama, acompañados todos ellos de un hombre que hace de Demonio, y de un músico que hace sonar una flauta y un tambor. La danza se realiza trazando un círculo (con la Dama en el centro).

Danza de las águilas de Pollença:
El mismo carácter religioso es el que tiene la Danza de las águilas en Pollença, que data del siglo XVI, y que consiste en un desfile ante el Santísimo, durante la procesión del Corpus, y en compañía de una imagen de Sant Joan Pelós. El baile es ejecutado por dos mujeres jóvenes que llevan en la cintura un águila coronada, de cartón, con la cabeza al frente y simulando montarla.


Bailes tradicionales

El baile tradicional mallorquín, conocido como Ball de Bot o Ball de Pagès, tiene un marcado carácter matriarcal. Son danzas dirigidas por la mujer, con un carácter erótico y totalmente improvisado, que hace que el hombre que baila con ella imite sus pasos de danza, acercándose o alejándose de la pareja según su capricho.

Antiguamente, los bailes formaban parte de las fiestas patronales de los pueblos, así como de las celebraciones organizadas por los propietarios de las posesiones cuando era copiosa la recogida de trigo, oliva, higo...


Gastronomía

La cocina tradicional de Mallorca es fruto de la actividad pesquera y campesina que se registraba en la isla antes de la eclosión turística. Un plato sencillo, las sopas mallorquinas, refleja las dificultades para la subsistencia que debían caracterizar la vida campesina: para su elaboración se utilizaban los productos de huerta de los que se disponía (fundamentalmente col, cebolleta, puerros, ajos) a los que se añadía pan seco humedecido en el caldo de las verduras y sólo en casos excepcionales se añadía carne o setas.

Los platos y dulces típicos de la isla muestran una rica cultura gastronómica y reflejan las diversas culturas que se han ido superponiendo en el territorio. Así pues, dulces como los robiols y los crespells recuerdan la presencia judía en la isla durante la dominación islámica y los primeros siglos posteriores a la conquista cristiana, mientras que los cocarrois y las panades son clara herencia de la etapa islámica.

El consumo de cordero lechal en Semana Santa y los productos de la matanza del cerdo (sobrasada, morcilla, camaiot...), se encuadran en la cultura cristiana.

Cabe destacar la importancia de la ensaimada y otros platos elaborados como son el frit mallorquín y el tumbet.

Mallorca mantiene, además algunas tradiciones gastronómicas vinculadas con el calendario anual. Así, es costumbre consumir productos de la matanza en las hogueras de Sant Antoni o escaldums de pollo o pavo en las celebraciones de Navidad. Del mismo modo, durante la noche del 20 de octubre, en que se celebra la verbena de las vírgenes, las jóvenes obsequian con buñuelos de patata y/o boniato y con vino dulce los pretendientes que acuden a sus domicilios a cantar las canciones.

La gastronomía de las islas también celebra el Carnaval, con diversas especialidades que dan sabor a las fiestas del carnaval. La ensaimada, uno de los dulces más emblemáticos de las islas, se viste de colores rojos y verdes cuando llega el tiempo de carnaval.

Un excelente acompañamiento para degustar la gastronomía isleña y una inmejorable manera de llevar embotellados los aromas y sabores de nuestra tierra son los vinos de la isla, uno de los cultivos y productos más antiguos de la isla que ha dejado un importante saber técnico y tradiciones populares.

Cabe destacar el licor de naranjas elaborado en el valle de Sóller y las hierbas (herbes) y el palo, que cuentan con Denominación de Origen.


Artesanías

La llamada ropa de lenguas es una fabricación artesana y manual tradicional de la Serra de Tramuntana, que implica preparar la urdimbre con algodón blanco, tal como se hacía antiguamente, teñirla en porciones según el dibujo elegido, y en consecuencia la tela no presenta anverso y reverso y ambas caras tiene idéntico dibujo.

Otros oficios artesanales tradicionales de la Serra de Tramuntana, aunque también presentes en otras localidades de la isla, son:

  1. Los bordados típicos en Mallorca son el punto mallorquín, la cadeneta, el punto enlazado y el punto de cruz.
  2. La fabricación de alpargatas mallorquinas y la fabricación de calzado.
  3. Los artesanos joyeros.
  4. Los artesanos del hierro forjado.
  5. Los artesanos luthiers, creadores de los instrumentos tradicionales del folclore mallorquín.