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    La Serra de Tramuntana es una de las zonas menos afectadas por la actividad humana reciente en la isla de Mallorca, lo que ha permitido la supervivencia de muchas especies muy amenazadas en el resto del territorio. El relieve abrupto y las variedades de flora presentes han propiciado fenómenos muy peculiares de radiaciones evolutivas que han resultado [...]

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PAISAJE NATURAL

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El clima

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En la Serra de Tramuntana aparece un bioclima de tipo mesomediterráneo subhúmedo/húmedo, y supramediterráneo húmedo en algunos lugares, según la clasificación de Enberger. En cualquier caso, se trata siempre de un clima mediterráneo en todos los sentidos, en el que se observan contrastes con el llano, las marinas y las sierras de Levante de la isla.

Los factores climáticos en un medio físico hostil como es la Serra de Tramuntana son determinantes, y hay que decir que la influencia de los grandes sistemas de borrascas de origen atlántico no es muy importante en Mallorca, y si es trascendental, en cambio, la influencia de las perturbaciones creadas o reforzadas dentro del ámbito del Mediterráneo occidental, rodeada de relieves considerables, conformando un área particularmente proclive a la ciclogénesis, con la formación o reactivación de perturbaciones. Esto hace que el Mediterráneo occidental sea, en la estación fría, la región del hemisferio norte con más actividad ciclogenética. Los puntos donde es más probable la formación de centros depresionaris, por este orden, son el golfo de Liguria-Mar Tirreno, el golfo de León, Mar Catalano-Balear, la costa argelina y el mar de Alborán. El máximo pluviométrico del mes de octubre es un reflejo de la efectividad de estas perturbaciones mediterráneas.

A pesar de la similitud que, en líneas generales, presenta el ritmo de precipitación en los diferentes observatorios meteorológicos insulares, se puede individualizar el comportamiento de los sectores más lluviosos en la parte central de la Serra de Tramuntana, en los que aparece un segundo máximo pluviométrico última del mes de octubre, concretamente en el mes de diciembre. Se supone en este caso la influencia de factores orográficos en una época del año en que la circulación general del oeste llega a latitudes más bajas. Así, ocasionalmente se dan intensidades destacables momentáneas de precipitación, con episodios de más de 300 mm en 24 horas. La recurrencia de estos eventos lluviosos no es excepcional, y con un periodo de retorno de 25 años se pueden esperar en la parte central de la Serra máximos de más de 250 mm en 24 horas.

En Mallorca, la variación espacial de las precipitaciones medias es muy destacable, con máximos que se sitúan en torno a los 1400-1600 mm anuales en el sector central de la Serra, en tanto que en el litoral meridional de la isla no se superan los 300 -- 350mm. Esta disimetria responde básicamente a factores de tipo orográfico. En este sentido, los vientos responsables de las mayores precipitaciones (NE, N y en menor medida SW) chocan con los relieves de la isla, lo que refuerza las precipitaciones en barlovento. Aunque el mencionado factor orográfico es el que determina la distribución territorial de la precipitación, estudios que utiliza en el análisis multivariante sobre distintos factores geográficos señalan la influencia de otros factores tales como la presencia de barreras montañosas hacia las direcciones de los vientos lluviosos, la latitud, la concavidad del terreno, la distancia al mar y la irregularidad del relieve. Así, por ejemplo, la latitud provoca en cierta medida que el sector litoral de Pollença -más septentrional- sea más lluvioso (700-800 mm) que el meridional (500-600 mm). Este extremo se debe, principalmente al aumento de las precipitaciones veraniegas extremo nororiental de la cordillera, así como el resguardo del sector de Andratx frente a los vientos húmedos del nordeste.

Por su parte, las precipitaciones de nieve quedan restringidas precisamente en la Serra de Tramuntana, y muy ocasionalmente llegan al resto del territorio (nevadas históricas de febrero de 1985 o, más recientemente la de 2005). Tomando como referencia el observatorio de Lluc, situado en las proximidades de la montaña de Massanella ya una altitud de 525 m sobre el nivel del mar, en el corazón de la Serra, es raro el año en que no aparezcan las precipitaciones en forma de nieve (menos del 10% de probabilidad de que no se den). La innivación responde únicamente a las situaciones sinópticas que propician los tipos de tiempo más frío registrados en la región, ligadas a las advecciones mediterráneas de componente norte y especialmente a las del NE principalmente en los meses de enero, febrero y diciembre, por orden de mayor a menor frecuencia.

La notable anomalía pluviométrica positiva de la Serra de Tramuntana no es tal en lo que se refiere a las temperaturas, ya que en realidad, la Serra presenta un gradiente de distribución térmico en altitud muy parecido al gradiente de la teórica atmósfera normal (0,65 °C por cada 100 metros). Con todo, el juego de la desigual incidencia de la radiación solar en función de la orientación, determina que la vertiente meridional manifieste una anomalía térmica positiva, incluso respecto a las tierras llanas inmediatas. Por otro lado, los fondos de los valles y depresiones cerradas son proclives a las inversiones térmicas y a la aparició de heladas.

-1 - Guijarro, J (1986): Contribución a la bioclimatología de Baleares (Tesis Doctoral)